06 abril 2008

Pastillas 'el ancla'


Era una tradición cuando hice la mili, si alguien tenía un contratiempo siempre había una voz moderadamente irónica que le recordaba: "pastillas el ancla", así, en masculino, no sé bien por qué.

Estas pastillas blancas con una ancla grabada a ambos lados eran la panacea, tanto valían para un roto como para un descosío, quiero decir que los médicos de a bordo eran lo único -quizás no tuvieran otra cosa- que recetaban, tanto para un dolor de muelas como para un vahído. Yo no estoy muy seguro de si su efectividad era debida a sus auténticas o, por el contrario, placébicas propiedades, pero el caso es que funcionaban. Ni en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York disponen de un medicamento parecido; a decir verdad, eran un remedio mágico.

Pues eso mismo, un remedio mágico, es lo que vamos a necesitar si las plegarias del ecocomunista consejero Baltasar a la Moreneta no funcionan, vistas la contestación popular, la negativa del gobierno a los trasvases y la carestía del transporte marítimo o terrestre. A ver si ahora la consejera de Salut va a tener que solicitar a la Armada un buen aprovisionamiento de pastillas el ancla que, seguro, también sirven para aplacar la sed.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Jé´! Recuerdo las pastillas del Ancla. Te quitaban el dolor de cabeza y el resfriado... a costa de joderte el estómago.

Angel dijo...

Pues debo tener un estómago potente porque nunca me resentí de esa víscera, je, je. Así que también marinero, sr. anónimo, me alegro, los marinos somos -en mi caso era- inmunes al mareo, aunque la política de este país sea tan mareante que nos deje a todos tocados...

juan dijo...

A mi me gustaban

Julian Jimenez Romero dijo...

Por fortuna no las necesite durante mis mas de cuatro años en la Armada, 1959/1963

Lugar: Barcelona, Spain