18 octubre 2006

Olvídate del oro



Platón, en su República, nos habla del Gran Mito.

Uno de los aspectos significativos, de esa obra, es el mito de los metales, donde se nos explica que Dios, cuando creó a los individuos, mezcló metales en su composición. Puso oro en los gobernantes, plata en los auxiliares y bronce o hierro en los trabajadores o servidores.

Instruyó a los gobernantes para que apreciaran el efecto de esos metales en el caracter de los niños. Cuando unos padres áureos tenían niños cuyo componente era bronce, debían desprenderse de ellos, dejándoles al cuidado o merced de los trabajadores, por duro que pudiese parecer.

Por contra, si algún hijo de trabajador contenía oro o plata, debería formar parte, y ser educado, por tanto, como gobernante o auxiliar, según fuese.

La diferencia entre La Mentira Noble, como también es traducido, y la mentira nacionalista, es que, aunque lo parezca y algunos crean, haber alcanzado la última grada, siempre estarán -para los esencialistas- un peldaño por debajo.

Advertencia. Montilla: Olvídate del oro, siempre serás plata o bronce.


Como te lo demostró el sr. de las chaquetas discretitas...

2 comentarios:

El Limbo de los Ciudadanos con orejeras dijo...

Cuidado con el émulo de Cagancho, José (p, aparte), que luce más que tú y juega en su terreno. Te lo digo por dos veces: su terreno.

A. Sanchez dijo...

¿A quien te refieres al torero o al caballo?

Lugar: Barcelona, Spain